
El Mensajero escribió sus palabras en las arenas que bañana el Mar de Los Lamentos, un mensaje efímero por su superficie, por lo que transmite, por su utilidad, por su receptor...
El calor golpea su espalda desnuda como un martillo sobre un yunque, mientras las palabras se dibujan solo para ser lavadas momentos mas tarde, mientras las gaviotas chillan y revolotean sobre las aguas, mientras el que recibiría el mensaje se acerca desde algun lugar, pero no lo suficientemente cerca como para ver al Mensajero y recibir su enseñanza de forma directa.
El Mensajero se diferencia de los otros al arriesgarse a que su mensaje nunca llegue, le gusta jugar con las posibilidades, le gusta jugar con los mensajes, que nunca son irrelevantes, nunca triviales...
La tarde agoniza, la marea gana una presencia amenazante, y todo eso no le importa...
tambien existe la posibilidad de que, como creen algunos, el Mensajero no escriba mensajes en forma comun y corriente, sino que los mismos esten encantados, y sean invulnerables a los efectos del mundo mortal o los elementos...quiza su confianza descansa comodamente en una magia que solo el conoce...
El Mensajero completa el mensaje, y se aleja caminando mojando sus pies en el agua, mirando hacia el horizonte, pensando en lo que vendrá, y lo que no.
Unos momentos mas tarde un niño se acerca al lugar.
*Imagen: "Marea Creciente", Oleo de Michael B. Karas
