Sunday, November 16, 2008
Vagando por las calles, mirando la gente pasar, el extraño de pelo largo sin preocupaciones va.¿Extraño para quién? Seguramente para todo el que lo ve pasar. Pero si es un extraño, ¿Quiénes son los demás para afirmar que sin preocupaciones va? Todos siempre quieren tener la razón, todos tenemos tallado en la frente una frase, desde tiempos inmemoriales: las cosas son como las veo; aquel de pelo largo es un vago atorrante bueno para nada, igual que ese todo trajeado de ahí, mira la pinta de hijo de puta bárbara que tiene, y mirá la minita esa que salió atrás de él, flor de turra debe ser, mirá cómo revolea el orto, etc., etc. Ay, entonces, de todos nosotros extraños de pelo largo que sin embargo tenemos nuestra suerte decidida de boca de los demás extraños, los que dicen y escriben y cantan sobre lo que ven. Eso, o nos están queriendo decir otra cosa. ¿Acaso nos están queriendo decir que, mientras que el extraño de pelo largo sin preocupaciones va, el resto de la gente va con preocupaciones? ¿Y por qué entonces no poner la mirada sobre ellos, sobre el resto de nosotros que vagamos por las calles con nuestras preocupaciones revoloteando alrededor de nuestras cabezas de pelo corto?
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